-el presente: nada ocurre
sino ahora, el pasado ya no existe y el futuro aún no es.
La situación terapeútica sólo es posible en
esta actualidad temporal (AHORA) y espacial (AQUI). Esta filosofía
del aquí y ahora, que la gestalt comparte con las disciplinas
espirituales de Oriente y con los grupos de encuentro occidentales,
contrasta fuertemente con el pensamiento freudiano (orientado a
la rememoración de la infancia y cargado de aspectos transferenciales),
si bien el concepto de transferencia en Freud es ya un primer paso
de interés hacia el presente, puesto que los sentimientos
del paciente hacia el analista se concebían como réplica
de sentimientos más antiguos hacia otras personas (padres,
hermanos); por lo tanto comprender esta relación terapeútica
en el presente se volvió significativa para entender el problema
del pasado. Muchos de los continuadores de Freud incluyeron esta
valoración del presente en su comprensión de la relación
terapeútica y eso modificó su concepción de
la transferencia. C. Naranjo ha señalado los antecedentes
de este principio gestáltico en la meditación budista
y en la filosofía hedonista ("el carpe diem" de
Horacio) . En gestalt intentamos evitar todo lo que no está
o no se desarrolla en el presente; incluso si el conflicto que aparece
hace referencia a una experiencia del pasado o a un temor del futuro,
traemos este material al aquí y ahora porque sólo
en el presente se puede llevar a cabo la integración. No
podremos valorar la importancia del presente si no tenemos en cuenta
las trampas con que el neurótico lo evita refugiándose
en el pasado o el futuro. El aquí y ahora significa maduración
y crecimiento, lo demás no es sino mantener el status quo,
reforzar el rol del "enfermo" para que seguir movilizando
al entorno en vez de empezar a echar mano del auto-apoyo. Decía
Perls con cierto humor que una persona entra en la terapia con un
montón de personajes, vivos y muertos, sobre sus hombros,
y que el proceso terapeútico no es sino ir sacando de la
sala, uno por uno, a cada personaje (su padre, su madre, su hermano,
su amigo, su profesor, etc.) hasta que la persona se encuentra por
fín consigo misma, y deja de sentir la necesidad de manipular
su biografía y su historia como medio de mantener su neurosis.
Por otra parte el presente hace
fluir el auténtico aprendizaje, el cual no es computar información
para adecuarla a nuestros conceptos, sino descubrir, con todo el
riesgo que conlleva, nuestra propia capacidad, nuestro potencial
y nuestro apoyo. Esto se refiere al presente sustancial: actuar
en lugar de imaginar, como hacemos en gestalt cuando le proponemos
a la persona que está trabajando que compruebe sus fantasías,
que contraste con el grupo, que exprese lo que teme como catastrófico,
etc.
-la atención y aceptación
de la experiencia van ligadas a esta vivencia del presente.
Hablaremos más extensamente de ellas en el DARSE CUENTA.
-la responsabilidad no es
un deber, es un hecho. Somos responsables de nosotros mismos queramoslo
o no. La Terapia Gestalt acentúa la conciencia de esta realidad
con una permanente invitación a que la persona se responsabilice
de lo que está haciendo, sintiendo, evitando o negando, deseando,
inhibiendo, etc. Decía Perls que responsabilizarse de la
propia vida equivalía a enriquecerse en experiencias y habilidades:
"Quiero darles a entender cuánto se gana al tomar
responsabilidad de cada emoción, cada sentimiento que hacen,
cada pensamiento. Y deshacerse de la responsabilidad por cualquier
otra persona. El mundo no está ahí para llenar tus
expectativas ni tampoco debes tú llenar las expectativas
del mundo. En su contexto usual la responsabilidad da la idea
de obligación. Si me hago responsable de otra persona me
siento omnipotente: tengo que interferir en su vida. Esto significa
que tengo un deber... Pero también puede entenderse la
responsabilidad como capacidad de responder, tener pensamientos,
reacciones, emociones, en determinadas situaciones... Responsabilidad
significa simplemente el estar dispuesto a decir: "yo soy
yo" y también "yo soy lo que soy". ( 1974.
Pag. 77).
Esto, que en otra parte Fritz denomina
"la tendencia de todo organismo a actualizarse tal cual es"
(y así una rosa es una rosa -G. Stein- lo mismo que un elefante
no trata de actualizarse como pájaro), Naranjo lo relaciona
con dos suposiciones básicas en la Weltanschauung o cosmovisión
de la terapia gestalt:
-las cosas son, en este momento, de la única manera que
pueden ser
-¡Atención, el mundo es bueno!
"Decir que algo es bueno es una afirmación ajena
a la gestalt: las cosas pueden ser buenas sólo para nosotros.
Y esto depende de nosotros y de lo que hacemos con nuestras circunstancias.
Nuestra percepción actual de la existencia está
plagada de dolor, indefensión y victimización...
Sin embargo, desde el punto de vista gestáltico, tales
quejas y lamentos son un mal juego que jugamos con nosotros mismos,
un aspecto más del hecho de rechazar el éxtasis
potencial del ahora. En el fondo, estamos donde queremos estar,
estamos haciendo lo que queremos hacer, aún cuando equivalga
a una tragedia aparente. Si podemos descubrir nuestra libertad
dentro de nuestra esclavitud, también podemos descubrir
nuestra alegría esencial bajo la cubierta de la victimización"
(1990. Pag. 50).
Citaremos otros dos principios en los que se basa el enfoque gestáltico,
tal como los formulan Erving y Miriam Polster :
-el terapeuta es su propio intrumento en la terapia.
-y la terapia es demasiado beneficiosa para limitarla a los enfermos.
Respecto a lo primero, y partiendo de la utopía de la "objetividad
científica", en gestalt el terapeuta utiliza sus propios
sentimientos y estados de ánimo como instrumentos terapeúticos,
comprometiéndose en aquello que dijimos de la actualidad
espacial, el "aquí" de la relación. También
Carl Rogers ha hablado en su enfoque de la participación
del terapeuta, de su compresión empática y de su congruencia
ante el cliente o paciente como motores facilitadores del cambio
y maduración de la persona, si bien la gestalt lleva más
lejos esta presencia activa.
Respecto a limitar la terapia al enfermo, el propio concepto de
enfermo como el de curación resultan hoy día anacrónicos
porque nadie es capaz de escapar a la contaminación psíquica
del entorno. Por otra parte, "muchos terapeutas han entrevisto
últimamente la amplia oportunidad y la gran necesidad social
de extender a toda la comunidad las concepciones extraídas
de su trabajo con personas conflictuadas" (Polsters). Como
la medicina actual, también la terapia tiene un profundo
sentido preventivo, de generar salud más que intervenir en
la enfermedad. Naranjo resalta la actitud de respeto hacia la enfermedad
como una de las recomendaciones al terapeuta. Si entendemos que
los tres preceptos básicos valen tanto para el paciente como
para el terapeuta: presencia, estar consciente y responsabilidad,
el gestaltista los transmite a través de estas actitudes:
-respetar la enfermedad más que tratar de cambiarla, sin
confluir con las exigencias internas del paciente que ya está
bastante empeñado en "mejorar" sin aceptarse.
Paradójicamente, "el cambio ocurre cuando el paciente
se convierte en lo que es, no cuando trata de ser lo que no es"
(Beisser: La Teoría paradójica del cambio. 1970).
-no "ayudar" más
de la cuenta, en el sentido de no sustituir el propio crecimiento
(autoapoyo) del paciente por falso apoyo o excesiva ayuda.
-confianza básica en la
rectitud de nuestra propia naturaleza, sin manipularnos a nosotros
mismos o a los demás. Tampoco negando los sentimientos
negativos o el dolor (al contrario, el terapeuta gestáltico
facilita su expresión y la responsabilización de
los mismos, así como de las resistencias).
-desprecio por las explicaciones,
interpretaciones, justificaciones y la actividad conceptual en
general.
Estas actitudes las trasluce el terapeuta
en sus procedimientos, sin necesidad de explicación, como
el artista a través de su obra y no a través de una
teoría.
Paco
Peñarrubia / Madrid- 1998